martes, 23 de abril de 2013

Viajar parado o seguro: El transporte público entre Santa Fe y Paraná.

De la redacción SFeneltren

Nuevos controles, manifestaciones, viajeros varados, robos a los pasajeros. El servicio de transporte público entre las capitales provinciales de Santa Fe y Entre Ríos se puso en crisis. Los usuarios se pusieron de pié, porque así no pueden viajar más. El río nos separa, el río nos une. ¿Qué alternativas hay para expandir la oferta de transporte?

El pasado 11 de abril la Comisión Nacional de Regulación del Transporte empezó a hacer cumplir con una norma que rige desde 2010, y que normaliza que los servicios de ómnibus por autopista, por razones de seguridad, no deben llevar más personas que la capacidad de pasajeros sentados que dispone la unidad de traslado.
Hubiera pasado como un avance más en materia de seguridad, sino fuese porque es sabido que durante todo el día, pocas frecuencias llegan a tener menor demanda que la puesta ahora como tope. De tal forma, los ómnibus, una vez completa su capacidad en asientos, ya no hicieron paradas urbanas, aún en Boulevard y Dorrego, o en la misma garita de Paraje El Pozo, donde en horas pico suben decenas de personas.
Entonces quienes querían cruzar el charco tenían que acercarse a la terminal de ómnibus de cada ciudad. Aún teniendo la mitad de camino hecho, como ocurre con los estudiantes de Ciudad Universitaria, que a la vez conforman un gran porcentaje de los usuarios de estos servicios. El mismo día, las terminales de Paraná y Santa Fe se colmaron de pasajeros que querían tomar servicio, pero debían esperar horas para que la demanda anterior se satisfaciera.

Tal conflicto tuvo una resolución emergente, cuando el 13 de abril la empresa Fluviales volvió a admitir pasajeros viajando de pie (como lo estuvo haciendo todos estos años, antes de la imposición de la CNRT), mientras que la otra empresa que sirve a este corredor, se mantuvo dentro de la regla y norma de seguridad.
Entre los usuarios se disparó una disyuntiva. Si bien todos pedían tomar los colectivos que son fundamentales para desarrollar sus actividades cotidianas, algunos pedían simplemente que se pueda viajar parado para resolver inmediatamente el conflicto que los afecta, mientras que otros reclamaban también que las empresas cumplan, dando razón a la poca seguridad que conlleva trasladar a los pasajeros en esas condiciones.

Las empresas
Desde hace años, hay dos empresas que prestan el servicio de ómnibus -el único servicio de transporte público existente: Fluviales S.A., actualmente absorvida por ERSA, y Etacer. Ambas comenzaron la prestación en la década del '50, cuando se licitó este tipo de comunicaciones por parte de la administración de transporte fluvial. Recién en 1970, tras la inauguración del Tunel Subfluvial, el servicio empezó a ser totalmente por carretera como lo conocemos. Anterior a eso los colectivos cruzaban en una balsa que unía las costas entre el Atracadero (en la costanera de Paraná) y el Puerto de Colastiné (Lado Santa Fe).

Hoy por hoy, las empresas tienen cuarenta 40 frecuencias diarias (en el caso de fluviales) y 50 (en el caso de Etacer) en cada sentido los días hábiles, restando algunas domingos y feriados. Fueron incorporadas algunas  frecuencias los últimos días a raíz de esta nueva normativa.


Los estudiantes pisan fuerte
Además de esta cuestión, en la cual los estudiantes reclamaron durante toda la semana en las boleterías de las terminales, y ayer en la propia ciudad universitaria, dando como respuesta la mejora en las frecuencias recién citada, otro tema tangente pero importante afecta a este sector del pasaje:
A fines del año pasado se resolvió que los colectivos interurbanos hacia Paraná entrarían a la Ciudad Universitaria (Paraje El Pozo, UNL) en tres frecuencias de horario nocturno, para evitar episodios de robo que se repetían en las garitas de colectivo de la linea, a la vera de la RN 168. Si bien aquella noticia fue bien recibida por los paranaenses que estudian en esta universidad, en el último tiempo ya había perdido vigencia y se puso de manifiesto hace cuatro días, cuando tres estudiantes resultaron víctimas de robo en la mencionada garita de la ruta, la noche del 19 de abril. Eso también se reclamó en el 'carpetazo' de ayer, y tuvo respuesta efectiva por parte de la empresa.


Una fuerte unión con un débil transporte público.
Ante todo esto sólo queda por concluir que el transporte por autovía tiene falencias que tal vez logren mejorarse con mucho esfuerzo en poco tiempo. Más allá de si Etacer y Fluviales vayan a cumplir y de qué forma con las condiciones que se le imponen, vale preguntarse
¿Alcanza la oferta de las dos empresas existentes para cubrir la demanda de dos ciudades que cada vez tienen más habitantes, y cada vez articulan más sus actividades diarias? ¿Usaremos alguna vez los ríos como vías de comunicación? ¿Lograremos construir alguna vez un puente sobre el Río Paraná? ¿Seremos tan audaces como para incluir al ferrocarril en el proyecto de comunicación de este gran conurbano?

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